El primer cliente de la temporada es el que más mira. Llega en Semana Santa, se aloja tres o cuatro noches y escribe la reseña que va a leer todo el que reserve en mayo. Si encuentra una junta de ducha con moho o una rejilla de aire con pelusa, eso queda escrito para el resto del verano. Por eso la puesta a punto de un hotel de la costa no se improvisa la semana antes: se hace en cuatro, y cada una tiene su trabajo.

Este es el calendario que usamos en los hoteles y apartamentos que llevamos en la comarca. Sirve igual para un establecimiento de sesenta habitaciones que para un bloque de apartamentos gestionado por una agencia, cambiando las proporciones.

Cuatro semanas antes: lo que huele a cerrado

Un edificio que lleva cuatro meses sin uso tiene tres problemas: humedad, polvo asentado y agua estancada en sifones. El olor a cerrado no se quita ventilando; se quita limpiando el origen.

  • Abrir todo y hacer correr el agua de cada lavabo, ducha, inodoro y desagüe de suelo. Un sifón seco deja pasar el olor del bajante y es la causa número uno de la queja de "huele mal en el baño".
  • Aspirar textiles: cortinas, alfombras, cabeceros tapizados, sofás de recepción.
  • Retirada de polvo en alto: rejillas de climatización, luminarias, cajas de persiana, parte superior de armarios y marcos. Es donde el polvo lleva meses.
  • Revisión de cámaras y cocina si el restaurante también cerró.

Tres semanas antes: baños y zonas húmedas

Aquí es donde se gana o se pierde la reseña. Los baños de un hotel cerrado necesitan desincrustante en grifería, mamparas y platos de ducha, y después desinfección sobre superficie ya limpia, dejando actuar el producto el tiempo que marque su etiqueta. Rociar y pasar el paño enseguida no desinfecta nada, solo moja.

Las juntas de silicona ennegrecidas no se salvan frotando: si están tomadas, hay que cambiarlas, y eso es del servicio técnico, no de la limpieza. Conviene detectarlo ahora y no el Jueves Santo. Lo mismo con los alcachofas de ducha con cal, que se desmontan y se dejan en desincrustante.

Dos semanas antes: cristales, terrazas y fachada

Aquí el enemigo es el que tenemos todo el año en la costa: el salitre. Cuatro meses de invierno dejan los cristales exteriores con una película de sal que si se deja pasar la temporada entera acaba marcando el vidrio. Se hacen con pértiga de agua pura, que no deja marca al secar y evita montar plataforma en las plantas altas. Las barandillas de aluminio, el acero inoxidable de los accesos y el mobiliario de terraza piden la misma pasada.

Es el momento de la hidrolimpieza de terrazas, solárium, zona de piscina y accesos. Y de revisar los sumideros exteriores, que después del invierno vienen llenos de hoja y arena.

Una semana antes: repaso y montaje

Las habitaciones se montan ya con la limpieza fina hecha: superficies, suelos, mobiliario por dentro, mando de televisión y teléfono, y ropa de cama nueva. El día antes se hace un repaso, porque en una semana de gremios entrando y saliendo el polvo se vuelve a asentar y quedan huellas del electricista y del técnico del aire.

Recepción, pasillos, ascensores y salones se dejan para el final, por el mismo motivo. Y se comprueba la reposición: papel, jabón, bolsas y consumibles de aseo de zonas comunes.

Qué se presupuesta aparte del mantenimiento

La puesta a punto de apertura no es limpieza de mantenimiento y no debería ir dentro del precio mensual. Es un trabajo a fondo, con más horas y más maquinaria, y se presupuesta como tal: en un edificio en estado normal se mueve en la horquilla de 4 a 7 € por m². Tampoco entran ahí los conductos de la campana de cocina, que van con su propio certificado, ni el tratamiento de suelos si toca abrillantar el mármol de recepción.

Lo que sí conviene dejar cerrado en el mismo contrato es el refuerzo de julio y agosto: cuántas horas y a qué precio por hora. Si eso se negocia en junio, se negocia con prisa y con toda la comarca buscando personal a la vez. En la guía de frecuencia de limpieza están las frecuencias por tipo de local y por temporada, y en la de qué debe incluir un contrato cómo se escribe ese calendario para que no dependa de la buena voluntad de nadie.

Si tu establecimiento está en la playa y aún no has cerrado el plan de apertura, escríbenos: en marzo todavía se llega bien.

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